Apoyado en la muralla del cuarto, mirando por la ventana el
amanecer que les regalaba un domingo de enero.
-En un segundo hay miles de miradas, sostenidas en un
momento. Al tiempo le importa que a veces, tú y yo, juguemos a olvidarlo quiero
destacar que es más doloroso que tu juegues a olvidarme. ¿Cuál es el problema?
Mi problema es con el tiempo. Siento que realmente el tiempo me odia como si
fuera el protagonista de su maldita existencia, siento como trata de sabotear
todos mis planes que pienso con anticipo. El tiempo está a mi acecho, a la espera de que lo olvide, para así, entrar con
su frio puñal de tiempos y alarmas, de números y días. Con su más brutal arma;
el tiempo y el lunes. Que más despiadado acto de terrorismo sufrimos, las
enamoradas como tú, los enamorados como yo. El tiempo, falso amigo que nos
doblega en su juego. ¿Sabes porque odio al tiempo? Porque cuando no estoy contigo,
el tiempo es eterno-
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