jueves, 28 de noviembre de 2013

...



Apoyado en la muralla del cuarto, mirando por la ventana el amanecer que les regalaba un domingo de enero.
-En un segundo hay miles de miradas, sostenidas en un momento. Al tiempo le importa que a veces, tú y yo, juguemos a olvidarlo quiero destacar que es más doloroso que tu juegues a olvidarme. ¿Cuál es el problema? Mi problema es con el tiempo. Siento que realmente el tiempo me odia como si fuera el protagonista de su maldita existencia, siento como trata de sabotear todos mis planes que pienso con anticipo. El tiempo está a mi acecho, a la  espera de que lo olvide, para así, entrar con su frio puñal de tiempos y alarmas, de números y días. Con su más brutal arma; el tiempo y el lunes. Que más despiadado acto de terrorismo sufrimos, las enamoradas como tú, los enamorados como yo. El tiempo, falso amigo que nos doblega en su juego. ¿Sabes porque odio al tiempo? Porque cuando no estoy contigo, el tiempo es eterno-

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Silencio.



De un abusado silencio llegamos al amor. Mirándonos fijamente, contemplando el parpadeo protagonista de un silencio cómodo, el cual compartir es acto de confianza. Silencio, como si no hubiera  alma,  ni vida. Habitación abandonada por dos enamorados embriagados en el mutismo. Entregados uno al otro. Me enseñas a creer, en confiar donde un silencio es el mejor escenario para sanar.
Prender tu amor, estoy dispuesto. Presente en mis sueños, en mis proyecciones estas tú.  Escupo mariposas, sin miedo. Estoy frente a ti en silencio.
Compañera mía…
En tus ojos calmos sin miedo.
En tus manos suaves, sin prisa
En tus brazos descanso
Cuando todo parece ir mal un silencio tuyo basta.
Compañera mía…
Que es bueno saber que nos tenemos.

De mañanas a tu lado vivo
Juntos bien juntos andamos, compartiendo risas y miradas de complicidad. De mañanas despertar a tu lado. Estoy frente a ti en silencio.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Domingo.



Domingo, 21:45, acurrucados en la cama mirándose. Contemplando sus pupilas, con una ventana entre abierta que dejaba entrar el cantar de los pájaros, junto al reconocible olor nocturno.
-¿Qué pasa?- pregunta Braulio como de costumbre.
-No pasa nada, no seas inseguro, no siempre tiene que pasar algo- responde Elsa a una pregunta que siempre recibe.
-No es inseguridad, tampoco es miedo… es más bien…- el silencio aborda la habitación enmudeciendo a Braulio.
Las miradas continuaban, la exploración de galaxias seguía un ritmo lento, letárgico. Descubriendo espacios nuevos entre ellos.
-Es más bien… eres lo que siempre quise- dice Braulio en voz baja y acariciando su mejilla- cada gesto que hago, cada palabra que digo. La analizo con cuidado, no quiero dañarte en lo más mínimo. Por eso pregunto qué pasa, cuando sé que quizás no pase nada. Pregunto qué pasa para que tú me respondas, y yo así cerrar los ojos y escuchar tu voz, que me aterriza y calma me trae. Pregunto qué pasa porque-… -Perderte no quiero- con los ojos llorosos Braulio deja quieta la mano en su mejilla.
-¡ja! Ridículo, no pienses leseras- Elsa toma su mano que pesaba en su mejilla y la posa entre ellos
-cierra la ventana, que hace frio-
Braulio con agilidad se levanta y cierra la ventana mientras admiraba el paisaje nocturno de luces y silencio que entregaba un tercer piso.
Nuevamente acurrucados, como si tratasen de entrar uno al cuerpo del otro a través de los ojos.
-Tienes cara de decirme algo- dice Elsa con certidumbre.
-Ya lo he dicho antes-
-Pero no te quedes con las ganas, puedes decirlo ahora, de nuevo-
Del otro lado, Braulio abre sus ojos encontrándose rápidamente con la galaxia, ojos que esta vez eran de un verde oscuro, galaxia profunda la cual contempló sin culpa. El silencio fue el protagonista por 5 minutos, ambos se miraban, memorizando sus rostros, sus pupilas bailaban al ritmo que sus respiraciones entregaban. No pensaban en nada, entregados, viajando en la contemplación del uno al otro.
Braulio pasa su mano por la cintura de Elsa al mismo tiempo que tomaba aliento.
-Te amo-
Elsa, aferra su mano con fuerza, queriendo como juntar sus cuerpos que ya no podían estar más juntos, sintiendo su corazón en su pecho, percibiendo el calor del otro.
-Yo también-…-¿Qué me hiciste Braulio Quezada?...-¿Qué me hiciste?
-¿Tú también qué?
-Yo también te amo-
Domingo 22:15, acurrucados en la cama, amándose.